
El TJUE confirma la sentencia del cártel de carga aérea
27/02/2026 a las 14:42La fiabilidad del transporte marítimo internacional de contenedores y mercancías de alta mar ha estado bajo creciente crítica recientemente. Ahora se suman las actividades bélicas en Irán, que se están extendiendo por todo Oriente Medio. En particular, el estrecho de Ormuz se ve afectado. Los cargadores ya habían informado anteriormente sobre retrasos de varias semanas, salidas pospuestas y horarios de llegada poco fiables.
De: Andreas Müller
La reciente escalada en Oriente Medio genera una incertidumbre adicional. El pasado sábado, Estados Unidos e Israel llevaron a cabo ataques militares contra objetivos iraníes, a lo que Irán respondió con ataques con misiles y drones a objetivos en la región.
La escalada militar tiene efectos inmediatos en el transporte y la logística. Varios países cerraron temporalmente su espacio aéreo, mientras que al mismo tiempo las navieras y las empresas energéticas actúan con mayor cautela y suspenden sus actividades en esta región.
Tránsito por el estrecho de Ormuz ya no está asegurado
La situación es especialmente crítica en torno al estrecho de Ormuz, uno de los puntos de paso marítimos más importantes del mundo. A través de este estrecho se transporta alrededor del 20 % del petróleo crudo comercializado a nivel mundial, por lo que cualquier interrupción puede tener efectos directos en el comercio mundial.
Tras el inicio de los ataques, algunas empresas energéticas y operadores de petroleros suspendieron o retrasaron temporalmente los transportes a través de la región. Ya antes de la actual escalada, la región se consideraba una de las rutas marítimas más riesgosas del mundo. Las tensiones entre Irán y los países occidentales han llevado repetidamente a advertencias de seguridad para la navegación, así como a primas de seguros más altas. Esta importante vía fluvial ya estaba bajo presión.
Si el conflicto se expande aún más, se avecinan retrasos adicionales en el tráfico marítimo. Las conexiones entre Europa y Asia, así como el comercio de energía, se verían especialmente afectadas. Los expertos consideran que una posible interrupción del estrecho de Ormuz es uno de los mayores riesgos para las cadenas de suministro globales.
Los cargadores se quejan desde hace tiempo
La nueva crisis en Irán muestra cuán fuertemente los conflictos geopolíticos pueden influir en la fiabilidad de las cadenas de transporte internacionales. Para los cargadores, esto significa una incertidumbre adicional en un mercado que ya está afectado por llegadas tardías de barcos y horarios poco fiables.
Los cargadores ya habían informado anteriormente sobre retrasos de varias semanas, salidas pospuestas y horarios de llegada poco fiables. Estos casos ya no son aislados. Las cifras del sector muestran que los retrasos son hoy parte de la rutina, con consecuencias significativas para el comercio y la industria.
Un ejemplo actual: dos contenedores fueron enviados a mediados de diciembre de 2025 desde Amberes, con una llegada prevista a principios de febrero de 2026. De hecho, no se descargaron hasta tres semanas después. Otro contenedor permaneció semanas en el puerto de salida, lo que retrasó su llegada casi un mes. Tales retrasos son ahora típicos en muchas rutas.
Uno de cada tres contenedores llega tarde
La fiabilidad de los horarios de las líneas de contenedores sigue siendo significativamente inferior a los valores anteriores. Según análisis de la empresa de investigación danesa Sea-Intelligence, la fiabilidad global de los horarios en diciembre de 2025 fue de solo alrededor del 62,8 %. En 2024, la fiabilidad osciló incluso entre el 50 y el 55 %. Así, en promedio, solo alrededor de uno de cada dos o tres contenedores llega a tiempo. Algunas navieras tienen un rendimiento especialmente bajo, con menos del 50 % de sus barcos llegando según lo programado. También análisis más recientes muestran que los retrasos siguen siendo comunes y que la situación no se ha normalizado completamente hasta ahora.
La geopolítica como causa principal
Una razón central para los problemas persistentes es la situación en el Mar Rojo. Desde finales de 2023, muchas navieras evitan el Canal de Suez por razones de seguridad y, en su lugar, navegan alrededor del Cabo de Buena Esperanza. Estos desvíos no solo prolongan los tiempos de tránsito por varios días o semanas, sino que también desorganizan los horarios. Al mismo tiempo, falta capacidad de transporte, ya que los barcos están en ruta durante más tiempo. La situación sigue siendo inestable. Incluso a principios de 2026, las navieras desvían nuevamente algunos servicios alrededor de África, ya que los pasajes seguros a través del Mar Rojo no siempre están garantizados. Los expertos creen que un regreso completo a la operación normal llevará tiempo.
Puertos como un cuello de botella adicional
Además de los factores geopolíticos, también juegan un papel los problemas operativos. Los retrasos a menudo se producen ya en los puertos de salida, cuando los contenedores no se cargan a tiempo o las salidas programadas se posponen. Cada retraso afecta a toda la cadena de transporte. Especialmente en conexiones con transbordos, incluso pequeños retrasos pueden llevar a varias semanas de tiempo de tránsito adicional. Los puertos de destino más pequeños en África o en islas, que solo se visitan de manera irregular, se ven especialmente afectados. Si un barco falla o un contenedor pierde la conexión programada, esto puede llevar rápidamente a retrasos significativos.
Consecuencias para los cargadores
Para los cargadores, la disminución de la fiabilidad tiene consecuencias económicas directas. Los tiempos de transporte más largos conducen a una mayor inmovilización de capital y dificultan la planificación de las cadenas de suministro. Esto es especialmente crítico para productos con una vida útil limitada o ventas estacionales. Las empresas deben construir mayores reservas de seguridad o aceptar tiempos de entrega más largos. La planificación de proyectos también se ve afectada cuando las fechas de entrega ya no se pueden cumplir de manera fiable.
ETA sigue siendo no vinculante
Un problema estructural es que el Tiempo Estimado de Llegada (ETA) suele ser legalmente no vinculante. A diferencia del transporte aéreo o del transporte de pasajeros, en el transporte marítimo apenas existen regulaciones de compensación en caso de retrasos. Por lo tanto, los cargadores a menudo asumen el riesgo de los retrasos por sí solos. Las empresas más pequeñas, en particular, tienen pocas posibilidades de influir en la situación.
Fuente* Sea Intelligence






